Saturday, May 26, 2012

Historia de la movida nocturna Otaku en Buenos Aires

Algo que siempre se barajó en el mundillo otaku Argentino fue la idea de tener un boliche donde pudiéramos escuchar y bailar canciones de anime o artistas japoneses, poder tener una barra de bebidas alcohólicas y un clima electropop donde suenen temas gloriosos como los de Macross Plus o bailar al ritmo de Two-Mix. Pero había un mito latente en esos días, que era bastante real: El otaku no salía de noche, no tomaba alcohol, no fumaba porro, no bailaba ni iba a boliches; básicamente era un inadaptado social al que jodían en la escuela los atléticos jugadores de balompié por usar remeras de Goku y sólo acercarse a una mujer cuando besaba la pantalla del canal codificado.
ABSTINENCIA: Los placeres mundanos eran mala palabra para el otaku.
Pero no todos éramos así, menos los que ya estábamos en plena adolescencia y queríamos salir al mundo, y había un enorme hueco que llenar, la cuestión era que el otaku debía salir a adueñarse de la noche y celebrar su cultura en vez de encerrarse en el tupper de la habitación a fapearse con Minmay.
Primero vamos a situarnos en una época, entre 1999 y 2001, no existían los llamados “eventos de anime”, teníamos una vez al año la gran Fantabaires, donde existía el cosplay, muchos stands comerciales, proyecciones, venía algún dibujante, autor o artista reconocido, etc. El resto del año habían tres grupos de gente que hacían proyecciones cada tanto que eran Ran, ROFCAnime y Animefest, éstas proyecciones eran como maratones que duraban desde las 12 o 1pm hasta las 7pm todos encerrados en un cine mirando anime cagandonos de risa, y todos contentos los otakus asistíamos para estar al tanto de las cosas nuevas que salían y ver de vez en cuando algún clásico o guiño a los que nos gustaba Robotech pese a ser super difamado y dilapidado entre los otakus por la entonces reinante revista Lazer. Eso eran las fiestas, la gente no iba disfrazada, el único stand era el del fansub que te vendía sus videos para que te lleves el anime fresco a casa.

En el año 2001, hubo un primer intento llamado Cyberia Night, en claro homenaje al boliche de la serie Serial experiments Lain. Lo recuerdo claramente, se hizo en un pub por san telmo que no recuerdo el nombre, si habíamos 40 personas era mucho pese a haber volanteado lo más posible. Me acuerdo que todos aportábamos llevando nuestros CD’s de anime (no existían los pendrives) para colaborar con el DJ, y así escuchamos música de nuestras series favoritas y jodimos toda la noche. No puedo creer que ya hayan pasado más de diez años de aquella vez. Lamentablemente debido a la poca convocatoria la fiesta fue la primera y la última, y pasaría más de un año hasta la próxima vez. También la gente de ANIMEFEST había incursionado en 2002 con los Animefest All night long, pero duró muy poco tristemente.

Entre 2001 y 2002, ocurrió algo que marcó un antes y un después, fue cuando explotó la sección de Manga y Anime del foro Alkon, conocido por ser más bien de gamers. Al poco tiempo se volvió el foro de otakus con más discusiones donde todos se reunían para reseñar series y por suepuesto, quejarse y trollear. Un grupo de amigos de ese foro, algunos de ellos fanas de la música electrónica Koreana y Japonesa armaron la fiesta otaku nocturna que cambió la movida otaku dándole un giro de 180°, así, en el año 2003 nacía ANIMEGA PARADE, y nada volvería a ser lo mismo.

Los cosplayers se animaban a la noche, las chicas perdían el pudor de a poco...

Luego de que el fin del 2001 y la llegada de la devaluación devastaran las importaciones y los precios se vayan a las nubes, las convenciones del estilo Fantabaires o la Obertobaires desaparecieron, para los fansubs también se puso difícil la situación, entonces la noche era la respuesta.
Primeramente en el boliche rollinga La Preciosa, luego pasó por la France, New York City, e incluso República Cromagnon, Animega se tenía que ir mudando porque se llenaba y no paraba de crecer, quedaba gente afuera, los Parraleños sonaban a pleno y se llenaba de cosplayers porque el primer premio era una Play2. Así y todo, las Animegas se hacían una vez cada varios meses, con suerte habían 3 en un año.

Obviamente debido al éxito de ANIMEGA, surgieron varios intentos fallidos e imitaciones, el entonces grupo Daicon (hoy Yamato) intentó innovar en la noche pero nunca logró alcanzar el éxito de Animega, quienes mientras tanto lanzaban su “mini-fiesta nocturna” llamada Synergy, donde apuntaban más a la movida oriental toda en vez de al anime, ahí pasaban K-pop a lo loco y películas japonesas, cabe destacar que sólo la gente de Kaze fansub (una de las mitades de Animega) era la que hacía esta fiesta, quienes también tenían un programa de radio (donde estuve varias veces de visita).
Las peleas envidiosas por internet por parte de los organizadores y sus respectivos lame-culos eran algo no muy distinto a los que arman hoy en día por Facebook, tal vez con menos cizaña que en aquél entonces, cuando el veneno hervía en el caldero.

A los pocos meses de la ANIMEGA en Cromañón, se antepone la tragedia causada por la negligencia del grupo Callejeros, 194 muertos, de repente el entonces gobernador Ibarra y el dueño del boliche Omar Chabán (también dueño del legendario Cemento) fueron estigmatizados como anticristos, ahí devino el cierre masivo de boliches.
De repente, pasó algo que nadie esperaba, mientras todos celebraban el fin de año un 31 de diciembre en 2004, el boliche república de Cromañón se incendió con 194 fatalidades durante un recital del grupo Callejeros. A partir de ese momento, todo cambió, la noche porteña perdió toda su magia e impunidad legal. Del mismo modo que cuando ocurre una fatalidad, es cuando la ley empieza a ponerse en vigencia, nunca antes para prevenir, sino siempre después de que ocurre.
Entonces, si antes ya era complicado lograr que un boliche se preste para una fiesta otaku, ahora que era ya difícil de por sí lograr que un boliche se mantenga abierto y el negocio sea redituable.

En 2006 nace el concepto Lazer Day & Night, una joda que duraba un día entero, era en el boliche La Preciosa, contaba con stands, shows y concursos. Ahí se gestaba uno de los puteríos más comunes del fandom animero de hoy en día, los concursos de cosplay arreglados, donde siempre ganaban los mismos una y otra vez. Se hicieron varias ediciones pero la joda duró poco más de un año y medio, ya que la ausencia total de dignidad y escrúpulos por parte de un sector de la organizacion se encargó de ir despacito con el serrucho cagándole el laburo a aquellos que le dieron una mano cuando no era nadie, lo que desembocó en un derrumbe de calidad y el proyecto Eventos de Ivrea se cierra, aunque la editorial tenía intenciones de aliarse con un productor muy fuerte de eventos de anime que tenía una importante sede en Brasil, a lo que Ivrea comete el error de enviar a la persona equivocada a que le tramite la sociedad, envian a un traidor, que obviamente se la queda toda para él. Pero como dice el narrador de Conan el Bárbaro: Esa es otra historia.

El nacimiento de Jigoku y la nueva ola de eventos nocturnos:
El año 2008 marca el nacimiento de la empresa que se encargó de rescatar los viejos conceptos y llevarlos a una cima que jamás había visto el público otaku Argento, nacía Jigoku Argentina, y presentaba un abanico de propuestas, entre ellas Jigoku Night Style, que se celebraba en el boliche The End del barrio porteño de Flores, donde luego de unos dos años aproximadamente de realizar la mayoría de sus eventos ahí, la productora se muda a un prometedor predio ubicado en pleno centro porteño, llegaba Jigoku entonces al centro cultural Buen Ayre.

La STREAM vino a llenar el hueco que nadie más pudo llenar.

Así, en Julio de 2010 la idea de Jigoku Night Style muta en un nuevo concepto más cerca a la idea de la tribu alterna que para en la plaza de la Bond Street, y así nació la STREAM Night Party, quien en tan sólo un año pasó de convocar apenas 500 a 2000 personas, algo que nunca alcanzó ningún evento animero nocturno, pero no todo era color de rosas, la Stream había nacido como un evento otaku y gamer pero el contenido se iba desvirtuando cada vez más, habían camisetas mojadas, mucho metal, punk y rock nacional, hacían que se parezca más al boliche @lternativ@ que algo otaku, de modo que a principios de 2011 nace TOKYO STYLE, una fiesta donde la premisa principal siempre es tener contenido japonés y animado, aunque por supuesto con un fuerte bloque ochentoso occidental que sin dudas es lo más agitado de la noche.

Alguna de la gente amiga que viene a las Stream, colegas de Animefest, amigos de la revista Komikku, Hitomi,
la familia Maebara, Bombón y la pandilla. También vemos el salón Imperial repleto hasta la manija.
La identidad tan poderosa que lograron alcanzar tanto la Stream como la Tokyo Style sólo pudieron ser superadas con su fusión, la semestral TOKYO STREAM, donde vivís lo mejor de ambas fiestas.
Entonces, para todos los pendejos que claman por un “cambio”, o que se quejan de que “siempre es lo mismo”, se mandan al muere solitos al decir esta clase de comentarios, ya que nunca fue lo mismo, todo estuvo mutando terriblemente durante éstos últimos diez años, los cambios ocurren según el contexto socio-cultural que vivimos en el  momento, de no haber ocurrido la tragedia de Cromagnon quizás Animega seguiría siendo la reina de la noche, y tal vez de no haber habido devaluación Fantabaires no hubiera desaparecido, capaz si el CEO de Yamato no fuera un tipo tan extremadamente garca y sinvergüenza la editorial Ivrea no hubiera desaparecido de Argentina, hay miles de hipótesis, pero todo converge en que gracias a Kami-sama hoy en día la noche otaku está en muy buena manos, si querés rock alterno y un toquecito de anime andá a la Stream, y si querés una fiesta Otaku con toques de electro-pop occidental venite a la Tokyo Style.

Una de las tantas veces en que han venido los amigos de Marito Kids a cubrir la joda.

LO QUE PASA EN LA STREAM... QUEDA EN LA STREAM!
Este fin de semana se celebró una Tokyo Stream, y algo que se venía barajando desde hacía tiempo era la idea de tener un artista internacional de renombre. El primero en comprobar que la movida otaku también arde de noche fue nada menos que Ricardo Silva, alias “El maestro”, quien hizo un repaso de éxitos, estrenó temas nuevos e interpretó clásicos que escuchamos por primera vez. Él es nada menos que el intérprete original de las versiones latinas de nuestros animes favoritos, Dragon Ball Z, Digimon 2, Super campeones, Robots Ninja, y muchos más! Casi 3000 personas asistieron a la fiesta, alcanzando así un nivel sin precedentes a la hora de convocar una fiesta otaku nocturna.

Ricardo Silva, una leyenda viviente del Anisong latino es el primer artista internacional de renombre
que se presenta en un evento otaku nocturno.
Mientras algunos adolescentes quieren intentar lo mismo copiando todo sin convocar ni 100 personas siquiera, lo que demuestra la ausencia absoluta de experiencia, conocimiento y sobredosis de envidia cochina, que tienen resultados patéticos como los del honguito, la hentai fest, awake, y algunos más recientes y más patéticos aún. ¿Por qué patéticos? Por la carencia absoluta de humildad y respeto para una cultura que lleva muchos años acá, porque ante todo huelen a ver si hay plata en el aire, y porque quieren cagar desde más alto que el culo, y eso siempre te embarra de mierda la espalda, nenito. Ante todo hay que anteponer el respeto al público antes de la gloria personal, y el respeto para con la gente que viene transpirando la camiseta cuando ellos ni siquiera sabían lo que es el anime

Están invitados a dejar sus comentarios, y si quieren meter algún bocadillo, anécdota de estos diez años, o lo que sea, aquí abajo, click en comentarios.
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Próximo episodio: Las bandas de Anisong y J-music de Buenos Aires

Hasta la semana que viene!!

Saturday, May 19, 2012

Fandom Argentino: Mitos y Verdades - Introducción


Algunos nostálgicos suelen decir cosas como “todo tiempo pasado fue mejor”, si bien yo soy bastante nostálgico prefiero no aseverar declaraciones como esa, ya que aspirar a un futuro más brillante es la mejor forma de honrar esas raíces, en lugar de quedarse encerrado en una habitación rodeado por posters, comics y muñecos como única compañía y constante recuerdo de que alguna vez fuiste joven y despreocupado. En estos últimos años han surgido varios grupos de personas, generalmente chicos de entre 18 y 22 años con aires entre visionarios y revolucionarios, que claman por traer el llamado “cambio” al fandom local. No es que no crea en la juventud, de hecho trabajo desde hace años en un círculo donde lo que más empezó a abundar fueron los jóvenes, porque esto de que hayan chicos tan chicos en este ambiente es algo relativamente reciente, no siempre fue así. A lo que iba, no es que no crea en ellos, sino que los veo con una ciega ambición, donde lo único que quieren es hacerse de un nombre y lograr en menos de un año lo que a otra gente le llevó muchos años lograr.

No me malinterpreten, esto no es un descargo resentido, sino un pseudo-análisis acerca del ascenso y caída de una movida que surgió hace más de 20 años, donde cosas que ayer eran un sueño imposible, hoy son moneda corriente. Ya sea tener eventos con sectores apartados para videojuegos, tener artistas internacionales bastante seguido de la manos de varias empresas diferentes, que hayan mujeres y que varias de ellas incluso sean lindas, tener varias bandas under de chicos que hacen canciones de animé o covers de bandas japonesas, y por supuesto copar el Jardín Japonés porteño de otakus y cosplayers.

Pero esto no siempre fue así, hubo una época diferente, previa al video en formato digital, previa a la banda ancha, a las cosplayers hot, cuando los stands eran de exhibición y no una feria persa, donde el VHS copia de copia de copia pasada de mano en mano era la que iba, y esos videos se veían horrible, pero era así como el joven otaku se emocionaba siguiendo su serie favorita y guardaba cual trofeo su ítem de tan difícil adquisición. Con el tiempo, a mediados de los años 90’s, empezaron a haber (siempre siendo una rama nacida del árbol de la cultura comiquera Argentina, establecida con raíces fuertísimas desde hace muchos años) grupos de fanáticos de esos dibujitos que eran diferentes al resto que se veían en la televisión, esas de ojos grandes super expresivos, donde los personajes amaban, luchaban y morían dramáticamente. Estos dibujos animados eran así de especiales, y la mayoría de las veces dejaban alguna enseñanza o trataba sobre valores humanos admirables. No los estoy jodiendo, esto es verdad, pasó y sigue existiendo, solo que del mismo modo que muchas otras cosas, fue omnubilado por el humo de la superficialidad y frivolidad que nos trajo el internet con banda ancha (donde todo está disponible) y la evolución de las cada vez más exitosas redes sociales.

A partir del sábado que viene empezaré a publicar a modo de capítulos lo que fue la evolución y crecimiento de ésta movida en nuestro querido país, desde la llegada del anime a la televisión local en pleno proceso de reorganización nacional, los años 80’s y 90’s, como afectó la llegada de internet y de locales especializados, los primeros “eventos”, cuando aún no se llamaban así, sino fiestas, proyecciones o expos.

De más está decir que son libres de dejar sus comentarios, y si son anécdotas mejor aún!!


Nos vemos el sábado con el primer capítulo: "Genesis: el origen de una subcultura urbana"